LIMÓN ITALIANO
El limón italiano (Citrus limon L.), también conocido como limón amarillo, es una variedad de cítrico de alto valor comercial, especialmente apreciado por su cáscara aromática, alto contenido de jugo y acidez equilibrada. A diferencia del limón persa (verde y sin semilla), el limón italiano tiene forma más alargada, color amarillo intenso al madurar y suele contener semillas.

El cultivo de limón italiano requiere clima mediterráneo o subtropical húmedo, con temperaturas óptimas de 25–30 °C de día y 15–20 °C de noche, humedad relativa entre 50–60 % y al menos 8 horas de sol directo. Se adapta a suelos franco-arenosos o franco-limosos, bien drenados, con pH entre 5.5 y 6.5, profundidad mayor a 60 cm y alta materia orgánica, evitando salinidad y encharcamientos.
Demanda entre 900 y 1,200 mm de agua al año, preferentemente por goteo, con especial atención en floración y fructificación. Se cultiva entre 50 y 1,500 msnm, con distancias de siembra de 3.5–5 m, poda regular y fertilización con N, P, K y micronutrientes como Zn, Fe, Mg, B y Ca. El control fitosanitario debe enfocarse en plagas como minador y mosca de la fruta, y enfermedades como gomosis y tristeza de los cítricos. La cosecha ocurre entre 3 y 4 meses tras la floración, con hasta 3 ciclos por año y rendimientos de 1,240 a 1,998 frutos por planta.
Nitrogeno (N)
Estimula crecimiento vegetativo, brotes nuevos y formación de hojas.
Potasio (K)
Mejora calidad del fruto, firmeza, resistencia a estrés y vida postcosecha.
Fósforo (P)
Favorece desarrollo radicular, floración y cuajado.
Calcio (Ca)
Fortalece tejidos, previene pudrición de raíz y mejora firmeza del fruto
Magnesio (Mg)
Componente de la clorofila, esencial en fotosíntesis
Zinc (Zn) y Boro (B):
Vitales para floración, cuajado y desarrollo de frutos
Azufre (S):
Mejora síntesis de proteínas y resistencia a enfermedades
Hierro (Fe) y Manganeso (Mn):
Participan en metabolismo energético y síntesis de clorofila








