ARÁNDANO
El Arándano es una fruta pequeña de color azul o rojo, reconocida por sus propiedades antioxidantes y beneficios para la salud. Su cultivo requiere suelos ácidos, buen drenaje y climas templados, y México destaca como uno de los principales productores.

El cultivo de arándano requiere suelos ácidos (pH 4.0–5.5), ligeros y bien drenados, con alta materia orgánica y profundidad mínima de 60 cm. Se beneficia de micorrizas para mejorar la absorción de nutrientes. Climáticamente, necesita entre 400 y 1,200 horas frío al año, temperaturas entre 13°C y 21°C, protección contra heladas y buena radiación solar. El riego debe ser constante, preferentemente por goteo, evitando saturación. La nutrición incluye macro y micronutrientes, aplicados vía fertiirrigación y foliar.
Nitrogeno (N)
Estimula el crecimiento vegetativo y el desarrollo de brotes.
Potasio (K)
Mejora la calidad del fruto, el tamaño y la resistencia a enfermedades.
Fósforo (P)
Favorece el desarrollo de raíces y la floración.
Calcio (Ca)
Fortalece las paredes celulares y mejora la firmeza del fruto.
Magnesio (Mg)
Es clave para la fotosíntesis y la formación de clorofila.
Zinc (Zn) y Boro (B):
Importantes para la floración, el cuajado de frutos y el desarrollo general.
Hierro (Fe)
Previene la clorosis en suelos ácidos.
Requerimientos nutricionales.
Arándano Recomendaciones
Recomendaciones Practicas en el cultivo de Arándano
Nitrógeno (N)
- Aplicación: Dividir en varias dosis durante el ciclo, especialmente en brotación y desarrollo vegetativo.
Fósforo (P)
- Aplicación: Al inicio del ciclo o en la preparación del terreno.
Potasio (K)
- Aplicación: Durante el llenado y maduración del fruto.
Calcio (Ca)
- Aplicación: Constante, especialmente en prefloración y desarrollo del fruto.
Magnesio (Mg)
- Aplicación: En etapas de alta demanda fotosintética.
Micronutrientes (Fe, Zn, B)
Aplicación: Vía foliar o fertirriego, según análisis de suelo.










